Viajes a Etiopía
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La República Democrática Federal de Etiopía cuenta con el privilegio de ser el único país africano que nunca ha sido colonizado: apenas estuvo cinco años bajo la ocupación de Italia. Otra particularidad de esta nación que limita con Kenia, Sudán, Eritrea, Yibuti y Somalia es que se trata del segundo país más antiguo del mundo en declarar al cristianismo como religión oficial.
Etiopía, cuya capital es Adís Abeba, es el tercer estado más poblado del continente africano (sólo es superado por Nigeria y Egipto). Su historia se remonta al siglo II a.C., con el reino de Axum. El cristianismo, por su parte, llegó a estas tierras en el siglo IV.
Al hablar de este país cubierto por sabanas, selvas, desiertos y regiones montañosas es imposible no hacer referencia a Haile Selassie (1892-1975), su último emperador y una especie de mesías para el rastafarismo, aunque él siempre negó su supuesta divinidad.
Los turistas que recorran este territorio podrán disfrutar de hermosas zonas naturales y de importantes testimonios culturales e históricos. No resulta casual que la UNESCO haya consagrado a siete lugares de esta nación como Patrimonio de la Humanidad.

Nombre Oficial: República Democrática Federal de Etiopía
Capital: Adís Abeba
Superficie: 1.127.127 Km2
Población Total: 73.053.286 habitantes (Según datos estimados en 2002)
Ciudad con mayor cantidad de habitantes: Adís Abeba
Densidad de Población: 60 hab./Km2
Idioma Oficial: Amárico
Otros idiomas o lenguas: -
Tipo de Gobierno: República Federal Democrática
PIB: US$ 95.122 millones
Moneda: Birr
Prefijo telefónico: +251
Teléfonos Útiles:
Al analizar las condiciones climáticas de Etiopía, es posible advertir que, en ese país, el ambiente tropical se combina con los entornos templados y lluviosos.
El verano, por ejemplo, convierte al este y oeste de la nación en un territorio cálido donde la temperatura alcanza un promedio de 27 grados centígrados. Asimismo, el clima templado determina gran parte del panorama en la meseta central, donde las temperaturas suelen ser suaves durante el día y un poco más frescas por las noches.
Por otra parte, conviene saber también que, entre junio y septiembre, Etiopía sufre las consecuencias de la estación lluviosa, razón por la cual es aconsejable programar un viaje por el lugar durante los meses siguientes, donde las precipitaciones disminuyen su frecuencia hasta el punto de desaparecer, aunque entre febrero y marzo es posible que se desarrolle allí un breve periodo de lluvias.
“Flor Nueva” es la frase que se esconde detrás de Adís Abeba, el nombre elegido para darle identidad a la capital tanto de Etiopía como de la Unión Africana.
Esta ciudad ubicada en la base del monte Entoto que fue fundada en 1887 por el emperador Menelik II, posee una gran importancia nacional e internacional ya que, además de ser el principal centro económico y financiero de la república, concentra una gran riqueza cultural y religiosa gracias a la diversidad étnica que existe en la zona.
Quienes quieran conocer un poco de la historia del lugar y apreciar la cultura etíope, por ejemplo, tienen la posibilidad de visitar el Museo Nacional (sitio repleto de objetos artísticos y colecciones arqueológicas donde vive Lucy, el esqueleto más famoso del mundo), el gran mercado desarrollado al aire libre, la antigua catedral copta de San Jorge y la catedral de Trinidad Selassie (templo construido en 1941 donde yacen los restos de varios funcionarios y héroes nacionales), el mausoleo del creador de la metrópoli y el Museo Etnológico (donde están recreados el entorno físico y las tradiciones de los principales grupos étnicos de la zona), así como también recorrer las calles de la región para contemplar el paisaje y descubrir los contrastes entre la modernidad de algunos edificios y las añejas viviendas tradicionales.
En Adís Abeba, el transporte de pasajeros está garantizado por los servicios públicos de autobuses, taxis, trenes y minibuses, además de estar fortalecido por las prestaciones del Aeropuerto Internacional de Bole.
Como resulta evidente, la capital etíope ofrece numerosos motivos para ser visitada por todos aquellos que llegan al territorio nacional en busca de aventuras, conocimientos y paisajes atractivos.
Al norte del lago Tana y al sudoeste de las montañas Simen, se desarrolla una ciudad llamada Gondar que, en el pasado, supo ser la capital imperial del país, así como también de la provincia de Begemder. Hoy en día, gracias a su perfecta combinación de aspectos modernos y antiguos, sus paisajes y su importancia histórica, la zona se caracteriza por ser uno de los destinos más elegidos por los viajeros que llegan hasta Etiopía.
Allí, por ejemplo, es posible apreciar la arquitectura del Palacio de Ras Mikael Sehul, de numerosas iglesias y de la plaza principal (sitio donde se pueden distinguir influencias italianas), así como también recorrer la impresionante ciudadela de Fasil Ghebi. Por su estado de conservación y su relevancia histórica, este pintoresco lugar repleto de ruinas, al igual que otros monumentos y espacios de la ciudad, ha sido valorado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.
El desarrollo de la enseñanza eclesiástica de la Iglesia Ortodoxa Tewahedo, la localización de la principal facultad de medicina del país y los servicios del Aeropuerto de Azezo son otros de los factores que favorecen el interés de pobladores y viajeros por esta ciudad.
Poco más de 370 kilómetros separan a Adís Abeba de Bahir Dar, la capital de la región administrativa de Amhara.
De acuerdo a algunos datos históricos, esta ciudad situada sobre la orilla sur del lago Tana, al noroeste de la república, comenzó a desarrollarse entre fines del siglo XVI y principios del siglo XVII, época en la cual se asentaron en la zona algunos misioneros jesuitas.
Gracias a ese pasado, sus paisajes, su ubicación y su infraestructura, son muchos los viajeros que, por año, llegan hasta Bahir Dar para disfrutar de unas merecidas vacaciones. Desde esta ciudad, por ejemplo, los turistas pueden partir en barco hacia las diferentes islas del lago donde se conservan varias iglesias, museos y monasterios antiguos o llegar hasta las Cataratas del Nilo Azul.
Para garantizar la comodidad y la diversión del visitante, además, esta localidad donde funciona un aeropuerto y existen varias líneas de autobuses, cuenta con algunos hoteles construidos a orillas del lago y diversos clubes de música.
Los yacimientos arqueológicos y paleontológicos han permitido que Etiopía se gane el calificativo de “cuna de la humanidad”. Los investigadores creen que los primeros seres humanos podrían haber nacido y vivido en esta región.
En el valle bajo del río Omo, se han hallado restos de homínidos que alcanzan nada menos que los 4 millones de años de antigüedad. El valle bajo del Awash, por su parte, permitió el hallazgo de Lucy, el primer esqueleto encontrado de la especie Australopithecus afarensis.
Otro lugar interesante se encuentra en el distrito de Sodo, que alberga el sitio arqueológico de las estelas grabadas de Tiya. Se trata de un complejo funerario que presenta 36 monumentos construidos en la época del reino de Axum.
Aksum o Axum es una ciudad que forma parte del estado federado de Tigray. Está considerada como una de las ciudades más sagradas del país ya que constituye la capital religiosa de la Iglesia Ortodoxa Etíope.
El Sitio Arqueológico de Aksum, declarado como Patrimonio de la Humanidad en 1980, reúne una serie de monumentos históricos de gran importancia. Los distintos obeliscos y estelas señalan el lugar de las tumbas de antiguos reyes. Los historiadores afirman que varias de estas estelas se encuentran entre los mayores monolitos tallados del planeta.
El Obelisco de Aksum (con un antigüedad aproximada de 1.700 años), la tumba del rey Bazen, la piedra de Ezana, el baño de la reina de Saba, el monasterio de Abba Pentalewon, la Leona de Gobedra y el palacio de Ta’akha Maryam también forman parte de las reliquias halladas en Aksum.
Lalibela está considerada como la segunda ciudad sagrada de Etiopía, por detrás de Aksum. Se encuentra en el norte del país, dentro del estado federado de Amhara.
Las iglesias talladas en la roca de Lalibela es el nombre con el que la UNESCO ha declarado Patrimonio de la Humanidad a un conjunto de templos rupestres creados en la roca basáltica de las colinas de esta ciudad.
Apenas cuatro iglesias están aisladas, mientras que el resto de los templos se encuentran unidos de alguna forma a la roca madre. Las iglesias pueden dividirse en dos grandes grupos que están separados por el canal de Yordanos pero unidos entre sí mediante pasadizos y túneles.
Se estima que la mayor parte de las iglesias fueron construidas alrededor del año 1.200 con la intención de crear una representación simbólica de Tierra Santa. Biet Medhani Alem (“Casa del Salvador del Mundo”) es una de las iglesias monolíticas más grandes del mundo e incluye la famosa Cruz de Lalibela.
Harar es la capital de la región de Harari, en el este etíope. La ciudad se erige sobre una colina, a 1.885 metros de altura y a una distancia de 500 kilómetros de Adís Abeba (la capital nacional).
Se conoce como Harar Jugol a la ciudad histórica amurallada de esta región (la palabra Jugol hace referencia a las murallas), que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2006.
Harar Jugol tiene una gran importancia histórica y religiosa para el Islam. Presenta más de 80 mezquitas, de las cuales tres datan del siglo X, y más de un centenar de santuarios. Las famosas murallas, por su parte, han sido construidas entre el siglo XIII y el siglo XVI.
Más allá de su identidad musulmana, Harar suele ser considerada como un ejemplo de la convivencia pacífica entre diferentes culturas.
El relieve montañoso define una buena parte de los paisajes de Etiopía, además de aislar al país de sus vecinos. Con varias elevaciones que superan los 3.500 metros de altura, el montañismo es una actividad que pueden disfrutar los visitantes en distintas regiones de la nación.
Los valles profundos que se encuentran entre las mesetas cuentan con el clima ideal para la proliferación de la vegetación y la aparición de selvas. Esta es la zona para observar animales como el león, la jirafa, el elefante o el hipopótamo. Los valles también permiten el desarrollo de la agricultura: se estima que cerca del 25% de la población etíope vive del cultivo y la venta de café.
En los diversos ríos de Etiopía puede practicarse rafting, mientras que los extensos lagos ofrecen la calma perfecta para pescar o navegar en bote. Por último, en las mesetas desérticas, es posible conocer a los grupos de pastores nómades que se desplazan junto a sus animales.
Las sabanas predominan en las zonas bajas del territorio etíope. Al noroeste se sitúa la sabana de acacias del Sahel, con varias especies endémicas de reptiles y roedores. En la sabana sudanesa oriental, en el oeste del país, habitan elefantes africanos, leones y leopardos, entre otros grandes mamíferos. La sabana arbustiva de Somalia, la sabana arbustiva de Kenia y el mosaico de selva y sabana de la cuenca del lago Victoria también aparecen en la superficie de Etiopía. Cada una de estas ecorregiones cuenta con su flora y fauna típica y garantiza una importante diversidad de atractivos visuales para el turista.
Las montañas Simen, situadas al noreste de la ciudad de Gondar, forman el principal sistema montañoso del país. Su pico más alto (y de toda la nación) es el Monte Ras Dejen, de 4.553 metros. Unas 16.500 hectáreas de esta zona de montañas se encuentran protegidas por el Parque Nacional de Simen, creado en 1969 y declarado como Patrimonio de la Humanidad en 1978. Además de árboles como cedros y mañíos, es posible hallar animales como el gelada (un tipo de primate), el lobo etíope, la cabra de Abisinia, el águila cafre, el buitre orejudo y el halcón borní dentro de la superficie del parque.
Existen varias regiones desérticas en Etiopía. El desierto de Afar se caracteriza por estar cubierto de sal ya que, en la antigüedad, su superficie estaba ocupada por un inmenso lago. Lo más curioso es que este desierto podría convertirse en un océano en el futuro, ya que los científicos han descubierto una fisura que crece año a año. El desierto de Danakil, por su parte, se encuentra a casi 60 metros por debajo del nivel del mar y sorprende con sus coloridos manantiales ardientes. Las temperaturas diurnas en Danakil suelen superar los 50º C, lo que convierte a la zona en una de las más inhóspitas del mundo.










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