Viajes a Madagascar
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Madagascar es la isla más grande de África y la cuarta más grande del planeta. Se trata de un país independiente, cuyo nombre oficial es República de Madagascar, que se encuentra frente a la costa sudeste del continente africano, en el océano Índico. Madagascar está separada de Mozambique por un canal que lleva el nombre de este último país.
En la antigüedad, la isla de Madagascar se encontraba unida al territorio continental de África. Esta circunstancia propició un aislamiento de las especies que habitan en su territorio y facilitó su conservación. Esta peculiaridad geográfica hace que, en la actualidad, la nación sea famosa por su biodiversidad y por albergar al 5% de las especies de flora y fauna de todo el mundo.
No puede obviarse que la popularidad del país a nivel mundial cobró un gran impulso tras el estreno de Madagascar, una película de animación producida por Dreamworks que fue estrenada en mayo de 2005. El filme muestra cómo un grupo de animales del zoológico de Nueva York viaja por accidente a las tierras salvajes de Madagascar, donde se encuentran con lemures, aye-ayes y fossas, entre otras especies típicas del país.

Nombre Oficial: República de Madagascar
Capital: Antananarivo
Superficie: 587.041 Km2
Población Total: 17.501.871 habitantes (Según datos estimados en 2004)
Ciudad con mayor cantidad de habitantes: Antananarivo
Densidad de Población: 31 hab./Km2
Idioma Oficial: Malgache, Inglés, Francés
Otros idiomas o lenguas: -
Tipo de Gobierno: República Presidencialista
PIB: US$ 16.323 millones
Moneda: Ariary malgache
Prefijo telefónico: +261
Teléfonos Útiles:
Al igual que muchas otras naciones, Madagascar, una isla donde predomina el clima tropical, posee dos estaciones bien marcadas: una lluviosa (que se desarrolla entre noviembre y marzo) y otra seca (que comienza en abril y se prolonga hasta octubre).
La porción más húmeda del país, por lo general, es la costa este, un área repleta de bosques donde, con frecuencia, se desarrollan ciclones y violentas tormentas tropicales. En cambio, la costa oeste de la república suele ser seca y soleada. Como consecuencia del bajo nivel de precipitaciones que tiene la región, allí es posible encontrar zonas desérticas.
Al analizar las condiciones meteorológicas de este país, además, es importante tener en cuenta que el clima se vuelve más templado a medida que uno se aleja de las costas, así como también conviene saber que, en los terrenos montañosos, las temperaturas suelen ser muy bajas, hasta el punto de favorecer la caída de nieve.
Madagascar tiene como capital a Antananarivo, una localidad que, además de ser la ciudad más grande y concentrar gran parte de la economía del país, funciona como capital de la provincia bautizada con su mismo nombre.
Este sitio conocido por los nativos como Tana fue fundado alrededor del año 1625 y, desde entonces, nunca dejó de tener motivos para destacarse por sobre el resto de los territorios nacionales.
En 1797, por ejemplo, esta urbe bautizada como “La ciudad de los mil” a raíz del número de soldados que, en el pasado, tenían a su cargo la defensa del territorio, fue la capital del reino Merina mientras que, en 1895, sería conquistada por Francia.
Como resulta evidente, el pasado de Antananarivo es tan interesante como complejo y, aunque haya quienes intentaron destruirlo a través de un incendio, nada ni nadie puede hacer desaparecer varios siglos de historia.
Es cierto que el fuego iniciado de forma intencional, en 1995, destruyó tanto al Rova (el edificio más representativo de la ciudad que, tras el desastre, fue reconstruido de forma parcial) como a casi todas las tumbas de los reyes y reinas merinas y, junto a todo eso, se llevó una parte importante del patrimonio cultural malgache, pero las llamas, por más poderosas que sean, jamás podrán arruinar la memoria y la identidad de un pueblo.
Admirar lo poco que queda del viejo palacio Rova, pasear por el pintoresco mercado (o Zoma), visitar el museo histórico conocido como Manampisoa, apreciar la arquitectura de la Universidad de Madagascar y tomarse fotografías en la escalera de Lastelle o en cualquiera de los sitios al aire libre donde el paisaje natural pueda lucirse son algunas de las actividades que pueden realizar los viajeros con el fin de descubrir el pasado, la cultura y las particularidades de esta ciudad donde predominan las industrias textiles y la producción de tabaco.
En Madagascar, la tercera ciudad en importancia es Antsirabe, la capital de una región perteneciente a la provincia de Antananarivo que se conoce como Vakinankaratra.
El nombre de este territorio rodeado de volcanes que se ubica a 1540 metros sobre el nivel del mar significa “lugar de mucha sal” ya que, hasta que fue fundado en 1872 como sitio de retiro con aguas termales, el lugar se caracterizaba por ser una pequeña aldea en la que solía comercializarse sal.
Allí, el clima es tropical de altura y, por tener una temperatura media que no llega a superar los 20 grados centígrados y presentar condiciones de frío extremo durante el invierno (con temperaturas que llegan a descender hasta los 0 grados centígrados), la zona es conocida como la ciudad más fría del país.
A nivel turístico, Antsirabe es uno de los destinos más elegidos por los viajeros que llegan a la isla de Madagascar ya que la ciudad no sólo es reconocida por tener un complejo de aguas termales cerca del lago Ranomafana sino también por sus piedras preciosas y semi preciosas. Los lagos Andraikiba (donde es posible nadar) y el pintoresco Tritriva completan la lista de opciones con las cuales la región seduce a los visitantes.
La porción noroeste de la República de Madagascar está ocupada por una bella y pequeña ciudad costera, conocida como Analalava, que se encuentra en la provincia de Mahajanga. Allí, la mayor parte de la población se dedica a las actividades pesqueras, mientras que otros pobladores viven de la cría de ganado y el cultivo de arroz, un producto que, al igual que el coco y la mandioca, tiene una gran importancia en el desarrollo de esta tranquila zona que, por sus características, es un destino ideal para visitar.
En Analalava, la educación y el bienestar social están valorados a través de instituciones que garantizan tanto la formación primaria como secundaria, el funcionamiento de un hospital y las prestaciones de un tribunal permanente. Además, las comunicaciones con otras ciudades están facilitadas por los servicios del Aeropuerto de Analalava.
Los historiadores creen que la isla de Madagascar comenzó a poblarse en el siglo IV con la llegada de embarcaciones desde Indonesia. Estas circunstancias hacen que la cultura malgache presente una marcada influencia de costumbres y tradiciones asiáticas, tal y como puede apreciarse en el Museo de Arte y Arqueología de Antananarivo.
En Tolanaro (una ciudad que sigue siendo conocida por su nombre anterior: Fort Dauphin) puede disfrutarse de la arquitectura colonial francesa. Otro lugar interesante es Fianarantsoa, donde se destacan las iglesias en las colinas y las extensas plantaciones de arroz. Toamasina, por último, sobresale por su pintoresco mercado de Bazar Be, ideal para comprar artesanías.
Aquellos viajeros que buscan zonas atractivas y trascendentes para recorrer, no pueden dejar de conocer en Madagascar la impactante Colina Real de Ambohimanga, un sitio arqueológico de gran valor histórico, cultural y religioso para el pueblo malgache.
Este interesante lugar ubicado en la comuna de Antananarivo Avaradrano (perteneciente a la provincia de Antananarivo), alberga las ruinas de una ciudad antigua, así como también numerosas tumbas y áreas sagradas, donde se destacan los templos de madera que, sin duda, refuerzan el espíritu religioso de este espacio considerado por muchos como centro de peregrinaje y culto.
Conscientes de la importancia de este territorio donde, aún en la actualidad, es posible apreciar rastros de vida pasada, los integrantes de la UNESCO decidieron, en el año 2001, declarar a la Colina Real de Ambohimanga como Patrimonio de la Humanidad.
Aunque son varios los sitios de la isla que merecen ser visitados, la Reserva Natural Integral de Tsingy de Bemaraha posee un encanto particular que la sitúa como uno de los espacios imperdibles a la hora de organizar un viaje por Madagascar.
Esta zona que se ubica en el centro oeste de la provincia de Mahajanga alberga una gran riqueza natural que, por sus diversidad y magnitud, pocas veces pasa desapercibida para quienes llegan hasta ella.
A modo de reconocimiento y con el objetivo de proteger y destacar este hermoso paisaje donde predominan las selvas de manglar, las altas cumbres, las mesetas calizas y las formaciones cársticas, en 1990 la UNESCO decidió designar a esta reserva natural, donde habitan varias familias de lemures y pájaros salvajes (muchos de ellos en peligro de extinción), como Patrimonio de la Humanidad.
Sobre la entrada de la bahía Ampasindava, Madagascar posee una región que, por tener una superficie mayor respecto a las pequeñas islas que se sitúan a su alrededor, se conoce bajo el nombre de Nossi-Bé (“Gran Isla”, para el idioma malgache).
A diferencia de su denominación actual, durante la época colonial del siglo XVII, esta isla de origen volcánico ubicada a unos 8 kilómetros de la costa noroeste era conocida como Assada.
Por sus paisajes e infraestructura, Nossi-Bé se ha convertido, en los últimos años, en uno de los territorios preferidos por los turistas que llegan a la república. Allí, los viajeros (muchos de los cuales quedan impactados con los montes Lokone y Passot, los puntos más altos de la región) suelen recorrer las ciudades más importantes (Andoany y Dzamandzar), bucear y disfrutar, durante las noches, de los restaurantes y clubes instalados en la zona.
La diversidad biológica, los territorios vírgenes, las especies exóticas y la belleza natural en general permiten que Madagascar sea un destino turístico elegido por miles de visitantes de todo el mundo. No importa que la infraestructura sea deficiente en muchas regiones del país: el encanto está en la vida natural que no necesita de la mano humana para brillar.
El Parque Nacional Isalo, en la provincia de Toliara, ofrece una variedad de paisajes que incluye bosques de baobabs, cañones, palmares, pastizales y montañas rocosas donde habitan los lémures. Las excursiones por este parque pueden durar una tarde o varios días, ya que ofrece la posibilidad de acampar en el lugar.
En varios de los parques nacionales del país es posible acercarse a las culturas nativas y aprender sobre sus tradiciones y costumbres. En el Parque Nacional de Ankarafantsika (provincia de Mahajanga), por ejemplo, reside el pueblo Sakalava, famoso por su arte funerario con tumbas construidas de madera.
Los bosques y las selvas cubren un gran parte del territorio de la isla. Las pluviselvas de Atsinanana, que incluyen seis parques nacionales, fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2007. La superficie de Madagascar presenta selva seca caducifolia en el noroeste, selva de tierras bajas en el este, selva subhúmeda en el centro y manglares en la costa oeste. Lémures, musarañas, camaleones, aye-ayes, tortugas, cocodrilos, garzas y chorlitos son apenas algunos de los animales que pueden apreciarse al recorrer las selvas de esta nación africana. El turismo ecológico brinda, pues, un sinfín de posibilidades en estas tierras.
El pico más alto de Madagascar es Maromokotro (2.876 metros de altura), una montaña ubicada en el Macizo de Tsaratanana (al norte del país) que supone un importante desafío para los escaladores. Sin embargo, uno de los mejores lugares para disfrutar del relieve montañoso de la nación se encuentra al sur: el Parque Nacional de Andringitra. Esta región exhibe varias montañas que superan los 2.400 metros de altura, como el Pico de Boby (2.658 metros), que sorprende al situarse en medio de una llanura de tierras áridas. Es importante tener en cuenta que varias montañas de este país, como Fianarandsoa y Ambondrombe, son consideradas sagradas por los pobladores locales.
Un país insular debe tener playas atractivas para el turismo y Madagascar no es la excepción. Algunas de las playas más populares se encuentran en la isla principal, como Fort Dauphin (una localidad con un importante legado colonial francés), Anakao, Ifaty y Manguily. Otras, en cambio, se ubican en pequeñas islas satélites, como Sainte Marie (un antiguo refugio de piratas) y Nossi-Bé. Hay que tener en cuenta que algunas playas no son aptas para bañarse por la presencia de corales cortantes o, incluso, por la elevada contaminación. En otras, en cambio, es posible disfrutar del agua y realizar actividades como buceo o snorkel.










© Guía original creada por Domibay, S.L.
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