Si les seduce la idea de descubrir los tesoros naturales, históricos y culturales de Marruecos, Marrakech es una ciudad que conviene tener en cuenta porque es una de las metrópolis más importantes del país.
En esta urbe de clima mediterráneo seco fundada en 1062 que supo ser capital del Imperio Islámico, además de encontrar numerosos monumentos considerados por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, los visitantes tienen la posibilidad de pasear por la famosa Plaza de Jamaa el Fna y recorrer el mercado tradicional más grande de la superficie marroquí.
La “Perla del Sur” (apodo que, al igual que “La Ciudad Roja”, utilizan varios lugareños para hacer referencia a Marrakech) es un destino interesante para los viajeros que sienten pasión por los atractivos históricos, los patrimonios religiosos y los espacios culturales. De tener la oportunidad de llegar hasta ella, el turista no debería dejar de apreciar el Museo Dar Si Said, el Palacio Badi, la Mezquita Kutubia ni los zocos que se encuentran en la parte norte de la Plaza de Jamaa el Fna.
BANDERA

MAPA
DATOS GENERALES
Nombre oficial: Marrakech
País: Marruecos
Superficie: 6,2 Km2
Fundación: 1062
Población Total: 1.070.838 habitantes
Idioma Oficial: Árabe, Francés
Moneda: Dirham Marroquí
CLIMA
La ciudad de Marrakech se caracteriza por tener un clima de tipo mediterráneo seco. Allí, las heladas son escasas porque predominan los ambientes cálidos, aún cuando se desarrolla la temporada invernal (época que comienza en diciembre y se extiende hasta febrero en la cual pueden ocurrir algunas lluvias intensas y la temperatura suele oscilar entre los 6 y los 13 grados centígrados).
Para no padecer los efectos del calor agobiante que se instala en la región a partir de mayo y se prolonga hasta agosto (periodo en el cual casi no se producen precipitaciones y las marcas térmicas pueden llegar a superar la barrera de los 40 grados centígrados), es recomendable viajar a la zona entre marzo, abril, octubre o noviembre.
PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS
Historia
Los orígenes de Marrakech se remontan cerca de mil años atrás, cuando los almorávides llegaron a la planicie de Haouz, a los pies de la colina de Gueliz. Los almorávides eran un pueblo bereber que adoptó el Islam y que avanzó hacia el sur del Magreb.
Youssef Ben Tachfine (también mencionado como Yusuf ibn Tashfin) suele ser señalado como el fundador de Marrakech, un término que procedería de la palabra masmouda marrakouch y que podría traducirse como “vete rápido”, ya que estas tierras solían ser un lugar de emboscada por su ubicación geográfica.
El propio Youssef impulsó la construcción de una muralla defensiva y, tras marcharse al norte de Marruecos y el sur de España para combatir, regresó a Marrakech trayendo consigo la influencia del arte y la arquitectura andaluza.
El único vestigio que sigue en pie de la dinastía almorávide que fundó la ciudad es la Qubba Barudiyne o Cúpula Almorávide, construida en el siglo XI. Estuvo sepultada hasta 1952 y actualmente es uno de los atractivos de la Medina.
Tras la conquista de la ciudad por parte de los almohades, surgieron obras de gran importancia que los turistas aún pueden ver en esta zona. La Mezquita Kutubia o Koutoubia es una de ellas, ubicada muy cerca de la Plaza de Jamaa el Fna. Su alminar de casi setenta metros de altura es la estructura más alta de Marrakech.
Los jardines de la Menara también fueron creados por los almohades. El lugar más admirado es el inmenso estanque de 200 por 150 metros, que cuenta con un sistema de canales subterráneos para aprovechar el agua de deshielo de los montes Atlas.
La puerta Bab Agnaou (construida en el siglo XII) y la Mezquita de la Kasbah (situada junto a las tumbas saadíes) son otros atractivos históricos de Marrakech.
Cultura
La Plaza de Jamaa el Fna es el centro de la vida de Marrakech. Varias mezquitas (incluyendo la de Kutubia) rodean la zona, al igual que restaurantes y cafés muy concurridos. La vida social de la ciudad, pues, pasa en gran parte por esta plaza.
En Jamaa el Fna, el visitante encontrará distintos rasgos típicos de la cultura marroquí. Desde vendedores de zumos hasta encantadores de serpientes, pasando por bailarines, acróbatas y domadores de monos, la plaza está llena de personajes pintorescos que buscan ganarse la vida.
Los suks o zocos son otro elemento esencial de la cultura de Marrakech. Estos mercados y bazares se hallan por buena parte de la ciudad, en calles como la Rue Semarine o Rue Mouassine. Alfombras, especias, vajillas y vestidos son sólo algunos de los productos que se pueden comprar en estos lugares.
Los museos, por supuesto, también permiten conocer la cultura local. Uno de los más importantes es el Museo de Marrakech, que se sitúa junto a la Madraza Ben Youssef y que funciona en un antiguo palacio del siglo XIX. Allí pueden apreciarse distintas exposiciones de arte contemporáneo marroquí y joyería bereber. También suelen organizarse espectáculos como conciertos y representaciones teatrales.
Entre los principales eventos culturales de la ciudad, se destaca el Festival Internacional de Cine que tiene lugar cada año desde 2000. El encuentro reúne a actores y cineastas de todo el mundo.
Religión
Marrakech cuenta con numerosas mezquitas de diversa importancia religiosa, cultural e histórica. La más representativa es la Mezquita de Kutubia o Koutoubia, con un alminar de gran altura. Su construcción se inició en 1141 y desde entonces recibió a millones de fieles, aunque los no musulmanes no están habilitados a visitar el edificio.
La Madraza Ben Youssef es la más importante de Marrakech. Una madraza o medersa es una escuela musulmana de estudios superiores. En este caso, la Madraza Ben Youssef fue creada para brindar servicios a quienes asisten a la mezquita del mismo nombre. Tras permanecer cerrada durante dos décadas, en 1982 reabrió como sitio histórico y hoy la madraza, que terminó de construirse en 1565, se destaca por sus celdas restauradas y su patio interior.
La Mezquita de la Kasbah es otro templo islámico muy importante ya que permite acceder a la necrópolis real conocida como las tumbas saadíes. Esta necrópolis se mantuvo oculta durante mucho tiempo ya que el sultán alauita Moulay Ismail pretendió borrar los rastros de los saadíes.
Al no atreverse a eliminar los mausoleos, Moulay Ismail prefirió encerrarlos tras una muralla que sólo podía atravesarse mediante una puerta situada dentro de la mezquita. La Mezquita de la Kasbah, a su vez, era visitada únicamente por los musulmanes.
SITIOS DE INTERÉS
A Marrakech se puede viajar sólo por el deseo de recorrer una ciudad milenaria, por intereses turísticos de perfil histórico y cultural o para descubrir las riquezas religiosas que posee la superficie de Marruecos. Lo que importa no es la motivación que lleve al turista hacia ella, sino cómo aprovecha sus días allí el visitante.
Para conocer hay mucho, por eso resulta conveniente establecer un circuito que incluya los sitios más destacados de la región. Aunque cada visitante armará el cronograma de acuerdo a sus preferencias personales, hay espacios como el Museo de Marrakech, la Plaza de Jamaa el Fna, el Palacio Badi, el zoco y la Mezquita Kutubia que ningún viajero debería dejar de apreciar.
Plaza de Jamaa el Fna
El rincón más famoso de la ciudad de Marrakech es la Plaza de Jamaa el Fna, un espacio público al aire libre que se localiza a escasos metros de la Mezquita Kutubia y está rodeado por numerosas tiendas de souvenirs, cafés y restaurantes.
Durante el día, en esta plaza de grandes dimensiones se dan cita artistas y comerciantes de todo tipo que intentan cautivar a los transeúntes con diversas propuestas artísticas y gastronómicas, mientras que por las noches el lugar se convierte en escenario de espectáculos callejeros y se colma de puestos de comida que ofrecen menúes típicos a precios económicos.
Por ser un símbolo de esta ciudad marroquí, hace algunos años la UNESCO incluyó al Espacio Cultural de la Plaza de Jamaa el Fna en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Mezquita Kutubia
Por tratarse de uno de los monumentos más representativos de Marrakech, todo viajero debería acercarse hasta la Mezquita Kutubia, un templo que se ubica al suroeste de la Plaza de Jamaa el Fna.
Claro que, para acceder a ella y contemplar su belleza interior, es necesario ser musulmán, ya que no está permitido el ingreso de personas que no profesen el Islam.
El lugar, cuyo nombre en español puede entenderse como “la mezquita de los libros” ya que su nombre refiere a la biblioteca que atesoró en otros tiempos y a los numerosos mercados de libros que supieron rodearlo, se terminó de construir en 1158. Allí se erigen, sobre un rectángulo de sesenta metros de largo por noventa metros de ancho, 17 naves. Su minarete, de 69 metros de altura, lo convierte en el edificio más alto de la ciudad.
Palacio Badi
Por la importancia y trascendencia que logró tener en otros tiempos, el Palacio Badi es un sitio que, pese a estar en ruinas, merece ser visitado en la actualidad por todos los turistas que elijan conocer los tesoros históricos de Marrakech.
Según se cuenta, esta obra que fue construida a fines del siglo XVI por el sultán Saadi Ahmed al-Mansur llegó a ser una de las joyas más valiosas del arte islámico. En su interior todavía es posible hallar el minbar (púlpito), el cual fue tallado en madera de cedro y posee, además de incrustaciones de marquetería, pequeñas escrituras realizadas en oro y plata.
El admirable edificio, cuya construcción estuvo motivada por la victoria lograda frente al ejército portugués en la llamada Batalla de los Tres Reyes, estuvo compuesto por más de 300 habitaciones, las cuales habían sido decoradas con cristales, oro y turquesas.
ACTIVIDADES Y ATRACTIVOS TURÍSTICOS
El Palacio Bahia está entre los atractivos turísticos de Marrakech que ningún viajero debería dejar de conocer. Se construyó a finales del siglo XIX y ocupa una superficie de ocho hectáreas donde se distribuyen 150 habitaciones.
Otro atractivo importante es el Museo de las Artes Marroquíes o Museo Dar Si Said, el más antiguo de la ciudad. La institución funciona en lo que fue la residencia de Si Said, una hermosa casona con dos plantas y varios patios.
Algunos turistas, en medio de tantos edificios históricos y culturas milenarias, tal vez prefieran disfrutar de los placeres de la modernidad. En Marrakech, la zona más nueva de la ciudad es Gueliz, con tiendas internacionales y cadenas de comida rápida. Un recorrido por las avenidas Mohamed V y Mohamed VI puede ser comparado por un paseo en cualquier gran ciudad del mundo occidental
En el límite entre Gueliz e Hivernage, sobresale el Teatro Real de Marrakech, que comenzó a construirse en 1978 y se destaca por su bella cúpula.
Espacios verdes
La dinastía almorávide que fundó la ciudad se encargó de plantar miles de palmeras en un terreno de 13.000 hectáreas. En la actualidad, el Palmeral de Marrakech cuenta con más de 100.000 palmeras y es una de los motores de la economía local gracias a los dátiles y a la madera.
La actividad más popular dentro del palmeral es montar en camello. Decenas de personas se acercan a la zona para alquilar sus camellos a los turistas, quienes pueden dar paseos de diversa duración montados en el dromedario.
Otro espacio verde destacado en Marrakech son los Jardines de Majorelle, creados en 1924 por un pintor francés. Recién en 1947 fueron abiertos al público en general, que hoy puede visualizar palmeras, cactos, bambú y plantas acuáticas, entre otras especies y tipos de vegetales.
Los Jardines de Menara, por otra parte, fueron desarrollados en 1870 a partir de un antiguo estanque almohade. El edificio principal de estos jardines donde abundan los olivares fue diseñado por Sidi Mohammed.
Montañas
Cerca de Marrakech, las montañas nevadas de la cordillera del Atlas ofrecen diversión y paisajes de gran belleza a sus visitantes. A unos ochenta kilómetros de la ciudad aparece Oukaimeden, uno de los principales resort de esquí del continente africano.
Las pistas de esquí de Oukaimeden se sitúan a una altura de entre 2.600 y 3.200 metros sobre el nivel del mar. Existen refugios en medio de la montaña y hasta un hotel de cuatro estrellas con diversas comodidades.
Oukaimeden cuenta con una buena infraestructura de servicios. Los viajeros podrán alquilar equipos de esquí y tablas de snowboard en la base del cerro.
En las proximidades de Marrakech también es posible conocer varias aldeas de montañas. Una de ellas es Imlil, desde donde se pueden contratar excursiones para recorrer la meseta de Tazaghaght o el Parque Nacional de Toubkal.
En el pueblo de Asni, los zocos se llenan de comerciantes los días sábado, dispuestos a desarrollar trueques con los asistentes.
GALERÍA FOTOGRÁFICA










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